Difusión Virtual

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A la calle por la Memoria, la Verdad y la Justicia

El 24 de marzo es una fecha bisagra en la memoria de los argentinos y de las argentinas. Hoy, a 46 años del último golpe militar, recordamos aquel derrocamiento de la democracia y reivindicamos las consignas de Memoria, Verdad y Justicia, en consonancia con el ODS 16: la defensa de los Derechos Humanos.

Foto de la Universidad Nacional de Artes

Dormir sin descansar


Me encuentro en el sillón de mi casa, espacio desde el que tengo vista hacia el balcón donde se pone la noche, rememorando las últimas marchas de cada 24 de marzo a las que asistí. Estoy en vísperas de una que pasará a la historia como la que significó el retorno a las calles luego de dos años de no poder hacerlo a causa de la pandemia. Me encuentro en el sillón de mi casa, lugar en el que hoy escucho nuevamente el mismo comunicado Nº 1 que resonó en cada radio del país en aquel oscuro 24 de marzo de 1976.


Veo a mi alrededor y una intranquila paz me rodea. La Argentina duerme sin descansar; de hecho, el mundo lo hace. Y eso, creo, se siente en cada hogar. La incertidumbre de lo que pasará nos tiene alertas, y es entendible que así sea: el contexto internacional no ayuda a uno nacional que poco tiene de deseable. Pero ante este panorama, la historia –siempre intrincada– nos vuelve a tocar la puerta de la memoria. Una memoria que, en esta noche intranquila pero serena, resuena por verdad y por justicia.


La memoria: una lógica familiar


Desde chico respiro política. Las diferencias de pensamiento en las mesas familiares me educaron en la cultura de la diversidad. Esas diferencias me ayudaron a entender el valor del disenso y, con ello, la importancia del diálogo. Pero, sobre todo, me ayudaron a reconocer la importancia de la identidad: aquella que si poseemos no valoramos, pero que al faltarnos la sentimos más que a cualquier otra cosa. Todo esto me ayudó a internalizar la esencia de la democracia y a entender que, “con ella, todo. Sin ella nada”. Aunque me haya tomado años comprender realmente de dónde venía eso. Mi entorno me hizo vivir a flor de piel esos años oscuros, a partir de historias en primera persona que me permitieron recrear cada instante, cada doloroso instante, que se padeció durante aquella época. El tiempo me llevó a interiorizarme más en ello. Buscar más testimonios que le dieran forma a una época de silencio, parecida a la actual en la cantidad de incertidumbres y miedos. Pero con la diferencia de que el Estado no te protegía, sino que te perseguía. Un Estado que era capaz incluso de hacerte desaparecer.


Un sillón en el que pensar el silencio


Titulares de diarios del 24 de marzo de 1976

Nuevamente, me sitúo en este sillón de departamento porteño. Me pongo a pensar en mi realidad y en la de miles de jóvenes que soñamos y dedicamos nuestras vidas a construir un país mejor. Todos y todas pensamos en ello por el simple motivo que hemos nacido y desarrollado nuestros primeros años de vida bajo un sistema que pocas veces es reconocido como se merece. Un sistema cuya defensa le ha costado la vida a miles de personas en nuestro país. Proyectamos nuestras vidas con esta base firme de ideales democráticos que nos han inculcado de chicos y chicas, pero que a muchas otras personas les ha tomado varias décadas asimilar. Este silencio del que escribo hoy es muy distinto al que se sintió durante siete años en nuestro país. Es un homenaje a ese miedo constante que aquella sociedad atravesó y que nunca debemos olvidar. Porque, justamente, olvidar implica desconocer años de búsqueda de igualdad y de lucha por los derechos de tantos y tantas que hoy no tienen la oportunidad de contar.


Pasaron 46 años. Hoy, después de dos largas temporadas sin poder hacerlo, quienes creemos en la defensa de los derechos humanos tendremos la posibilidad de encontrarnos en las plazas de nuestro país, más allá de las diferencias ideológicas existentes. Porque esta reunión es de todo el pueblo argentino que sigue aprendiendo a recordar. Un pueblo que no olvida y que sabe que para crear un mejor futuro hay que conocer de dónde venimos para no repetir los mismos errores.


La Agenda 2030, las Fuerzas Armadas y los derechos humanos en Argentina


El Objetivo de Desarrollo Sostenible Nº 16 –Paz, Justicia e Instituciones Sólidas– pretende promover el Estado de derecho a nivel nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos, creando instituciones responsables y transparentes, acabar con todas las formas de violencia y delincuencia organizada e impulsar el respeto de los derechos humanos, entre otros puntos.

En nuestro país, a lo largo de nuestra historia democrática reciente, encontramos diferentes ejemplos que demuestran el fuerte compromiso con alcanzar las metas del ODS 16: el Juicio a las Juntas en 1985, la búsqueda de la verdad e identidad por parte de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo (acompañadas por el trabajo realizado por el Banco Nacional de Datos Genéticos y el Equipo Argentino de Antropología Forense, entre otras entidades) y las iniciativas de derechos humanos llevadas adelante para revalorizar y reconvertir los sitios en los que se cometieron todo tipo de torturas y atrocidades. Estos hitos posicionan al país como un referente en la materia.


En cuanto a la Agenda 2030 y su relación con las Fuerzas Armadas, se efectuó un relevamiento y analisis del estado de implementación y acciones relacionadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles en los 3 Estados Mayores del Ejército durante el año 2019. Los resultados arrojaron que se están realizando esfuerzos para garantizar el acceso a la información pública, transparencia en contrataciones públicas, integridad en empresas de propiedad estatal, recepción e investigación de denuncias sobre posibles actos de violencia, entre otras iniciativas. Es importante apreciar el trabajo que se está realizando en pos de cumplir los objetivos planteados por el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 16 en las esferas del ejército argentino. Es un gran inicio para un largo proceso de avances y retrocesos hasta alcanzar las metas.


Las Fuerzas Armadas democráticas


Hoy nos encontramos con unas Fuerzas Armadas al servicio de la sociedad. Nos encontramos con que sus integrantes nacieron, se educaron y se encuentran al servicio de la democracia. Esto es el fruto de tantos años de alimentar en el pueblo argentino el espíritu de la memoria. El fruto de años de entender hacia dónde queremos ir y hacia dónde no queremos volver, nunca más.


Ante la crisis ocasionada por la pandemia de COVID-19, en cada rincón del territorio nacional pudimos ver el trabajo de miles de hombres y mujeres que dieron todo por el otro. No para destruirlo, sino para darle una nueva oportunidad ante la enfermedad. En consonancia a este servicio a la comunidad, es nuestro deber, como argentinos y argentinas, reconocer ese sacrificio, no para cerrar heridas, sino para que el "Nunca Más" no sea un simple slogan. Para ello, el rol de las FF.AA. debe estar centrado en el servicio, como debió haber sido siempre.


Nuevamente me encuentro en el sillón. Se largó a llover y todo cuadra en esta nueva noche fría de un otoño que recién comienza para repensar lo que nos pasó para nunca más repetirlo. Para revalorizar lo que hemos logrado. Para revalorizar lo que significa tener el poder de decidir. Para revalorizar lo que es vivir en democracia. Porque a partir de ella, todo. Porque sin ella, nada.