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Inflacion en febrero y la crisis del programa economico

Este martes 12 de marzo de 2024, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación para el mes de febrero fue del 13,2%, alcanzando un 276,2% interanual. Este número sorprendió a muchos, ya que difiere de las expectativas de distintos analistas del sector privado. Según el último dato del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), llevado a cabo por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los mismos estimaban una inflación mensual del 15,8% para febrero.


El dato mensual muestra una desaceleración respecto al 20,6% de enero y el 25,5% de diciembre. Es así que, tras conocerse este número, la oficina del Presidente de la Nación no dejó de señalar esta cuestión como “resultado del trabajo del gobierno nacional para imponer una fuerte disciplina fiscal”.

Sin embargo, si observamos la inflación acumulada desde diciembre hasta febrero, veremos que esta alcanza el 72%, un número altísimo. Lo peor de esta situación es que encontramos sectores de necesidades básicas entre los que experimentan mayores incrementos.


Algunos de los rubros en los que se evidenciaron mayores aumentos en febrero fueron el de Transporte (21,6%), junto con el de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (20,2%). En cuanto al rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas, este experimentó un alza del 11,9%, destacándose al interior de este sector las subas en Carnes y derivados, Pan y cereales, y Leche, productos lácteos y huevos.




Desde el Ministerio de Economía, creen que los precios de los productos de consumo masivo no reflejan hoy la nueva realidad económica. Es así que, en línea con esta cuestión, el actual gobierno de Javier Milei anunció la liberalización de la importación de alimentos y medicamentos con el fin de que la competencia lleve a la baja de precios. Ahora bien, ¿verdaderamente con la apertura total de las importaciones se puede terminar con la inflación?

Está claro que para responder la pregunta anterior debemos entender qué es la inflación. Hemos escuchado más de una vez desde la actual Presidencia de la Nación decirnos que “la suba inflacionaria que enfrentamos es producto de la emisión descontrolada de los últimos años y el despilfarro generado” en años anteriores. Sin embargo, limitar al fenómeno inflacionario solamente como producto de la monetización del déficit es rudimentario. Al hablar de inflación, necesitamos considerar todas las aristas de la economía. Debemos contemplar frentes como el monetario y el fiscal, pero también debemos tener en cuenta el sector cambiario y el mercado de trabajo.


Análisis monetario de la inflación

Milton Friedman, el mayor exponente de la teoría monetaria de la inflación, en su libro "A Monetary History of the United States, 1867-1960", menciona que "la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario". Ahora bien, ¿qué significa que sea un fenómeno monetario? Lo que plantea esencialmente esta teoría es que ante un aumento de la oferta monetaria, ya sea vía emisión de dinero o por una expansión del crédito, los agentes económicos tendrán más dinero para gastar, lo que llevará a que aumente la demanda. Esto, al no estar acompañado de un aumento de la oferta o producción, se traducirá en un aumento de la inflación. Ahora bien, suponiendo que la inflación responde solamente al fenómeno mencionado y sabiendo que el presidente Milei lo cree así, no se explica por qué el día 11/3/2024, el Banco Central decidió bajar la tasa de política monetaria (TNA) del 110% al 80%. ¿Acaso esto no podría redundar en un aumento del crédito y del dinero en circulación? Es claro que incluso sosteniendo esta teoría, la desaceleración de la inflación mensual que se registró no será sostenible debido a las medidas que se están tomando y que no parecen estar acompañadas por un fomento al aumento de la productividad nacional.


Análisis fiscal de la inflación

Los datos de las cuentas públicas para el mes de febrero mostraron que el superávit fiscal que logró el gobierno en el mes de enero no parece ser sostenible para los meses subsiguientes. Según datos del sitio oficial Presupuesto abierto, en el mes de febrero se habría producido un déficit financiero de la Administración Pública Nacional de $294.444 millones, lo que implica una contracción de $1,5 billones respecto del superávit del mes pasado. Este número claramente nos muestra que el relato de la solidez de las finanzas del sector público no se condice con la realidad. Es así que no nos debe extrañar porque las expectativas de inflación de muchas consultoras privadas superaban el dato oficial y porque se cree que ese número no será sostenible en marzo. Recordemos que desde la teoría ortodoxa de la inflación, siempre y cuando un déficit no sea considerado como transitorio, habrá expectativas futuras de un aumento en la emisión monetaria (a pesar de que no sea lo que efectivamente suceda), lo que llevará a los agentes económicos a ajustar hoy los precios al alza para compensar la pérdida futura de su moneda debido al aumento de la oferta monetaria. Es así que dado que en Argentina el pago de intereses de la deuda crece cada vez más en términos reales, tenemos dos opciones para saldarlos: emitir dinero o endeudarnos para pagar la deuda que en última instancia terminaría redundando en emisión futura. Por consiguiente, la situación fiscal actual no es tan extraordinaria como nos la suelen pintar, y mucho menos acarrea números más bajos de inflación para los próximos meses. Sumado a esto, la posibilidad de lograr un superávit fiscal en lo que resta del año parece difícil, con una imagen negativa del presidente Milei en subida, parece cada vez más difícil. Al día de la fecha, según una encuesta llevada a cabo por la consultora Circuitos, la imagen negativa de Javier Milei se disparó 6,3 puntos entre enero y febrero, es decir, que mientras que en diciembre estaba en 38,5%, actualmente alcanza un 44,8%. Es claro que las medidas tomadas terminan afectando a los más vulnerables, generándose un grado de descontento y conflicto social cada vez mayor.




Análisis de la inflación considerando el funcionamiento del mercado laboral

El gobierno nacional pretende bajar la inflación vía una fuerte recesión. Ahora bien, ante una recesión lo que suele suceder en el mercado laboral es un aumento en los niveles de desempleo, lo que lleva a un incremento de la oferta laboral, lo que se traduce en una caída en el poder de negociación salarial de los trabajadores, generándose una caída en el salario nominal. Muchos se preguntarán ¿qué pasa si la demanda laboral disminuye en la misma magnitud o incluso más que la oferta de trabajo? Lo cierto es que puede ser una realidad, sin embargo en el contexto actual según una encuesta llevada a cabo por la consultora Circuitos se muestra que las medidas del presidente parecen perjudicar más a los trabajadores; mientras que las grandes empresas, que son las que absorben la mayor masa laboral en el sector privado, son las más beneficiadas.





Ahora bien, sabemos que en Argentina tenemos sindicatos fuertes, lo que implica que el poder de negociación salarial de los trabajadores suele ser bastante alto independientemente de la situación económica. Esto no es pasado por alto por el gobierno nacional, por lo que para tratar de romper con esta dinámica se corre de las paritarias. Sin embargo, esto lo único que hace es que los salarios de los trabajadores y trabajadoras queden atrás en la carrera con la inflación.


Análisis de la inflación desde el foco cambiario

En Argentina, una variable clave para explicar la inflación es el dólar. Véase que tras la devaluación de más del 50% dispuesta por el ministro de Economía, Luis Caputo, a finales del año pasado los niveles de inflación para el mes de diciembre se dispararon. Ahora bien, si nos concentramos en el mercado del dólar paralelo, veremos que el mismo se ha establecido en valores menores a los proyectados. Sin embargo, si analizamos el caso puntual de los supermercadistas, veremos que han formado sus precios en base a un dólar de $1300-1500, pero ¿es culpa de ellos, como parece expresar el ministro de economía? Claramente no. Nuevamente es importante recordar el rol de las expectativas y cómo estas se forman en base a señales políticas que surgen del propio gobierno. Pues, ante una devaluación de la magnitud que tuvo la del mes de diciembre, lo esperable era que el tipo de cambio paralelo se disparase.

Es así que castigar a estos agentes económicos liberalizando las importaciones de alimentos no tiene sentido. Además, quiero profundizar sobre que si se abren las importaciones, la competencia llevará a bajar los precios. Esto es cierto, pero solamente bajo el supuesto de competencia perfecta (poco visible en el mundo real), que dentro de sus premisas tiene la de que todos los vendedores parten de un mismo nivel de productividad e información. Claramente no es el caso de las empresas argentinas en comparación con las del resto del mundo; por lo que una apertura de las importaciones no tenderá a bajar los precios sino hay competencia. Lo único que hará es destruir la poca industria nacional que tenemos y caer en una serie de monopolios, que una vez que acaparen el mercado podrán subir libremente los precios. Por consiguiente, en este contexto liberalizar la economía sin ser estratégico terminará impulsando aún más la inflación.


Conclusión

Tras llevar a cabo un análisis tanto cuantitativo como cualitativo de la situación inflacionaria que estamos viviendo, quisiera cerrar con una reflexión: Argentina está viviendo momentos económicos críticos, y para ver esto no es necesario ni siquiera presentar un solo número. Las familias argentinas cada día transitan esta situación, cuando van al supermercado y no saben cuánto dinero llevar porque día a día aumenta todo; cuando se encuentran con un sistema de salud colapsado y con aumentos en las prepagas impagables; cuando temen por sus hijos ante un gobierno que se empeña en destruir la educación pública congelando el presupuesto; cuando tomar el transporte público pasa a ser un lujo; y cuando servicios básicos como el agua pasan a ser un privilegio y no un derecho. Cuando suceden estas cosas, poco importa las teorías de la inflación sino contemplan a las personas. Hacer economía es tratar de mantener equilibrados los números pero también entender que estamos trabajando con personas. Es así que como nuevas generaciones debemos avanzar hacia una renovación de cómo hacer economía, debemos no aferrarnos a simples teorías, sino que debemos ser inteligentes en nuestro accionar. De dicho modo, la renovación no solo se dará en la praxis sino que habrá una renovación de la sociedad, pasando de una en donde reina la pobreza a otra en donde la prosperidad sea la norma.


Fuentes:

Mises, “La teoría austriaca del ciclo económico”. Friedman y Schawartz,1963, “A monetary History of United States,1867-1960”



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